Higos para deportistas - cuándo tomarlos y qué cantidad elegir

Francisco Javier Luevano .

7 de agosto de 2026

Frescos higos verdes y morados, algunos cortados, listos para comer.

Un higo puede ser un tentempié excelente antes de entrenar, pero también puede resultar pesado si se toma justo antes de correr o jugar un partido. En este artículo explico qué aportan los higos frescos y secos, cuándo tomarlos, qué cantidad encaja mejor con el entrenamiento y cómo combinarlos para mejorar la energía y la recuperación.

La fruta funciona mejor cuando encaja en el momento del entrenamiento

  • Los higos frescos aportan aproximadamente 18-20 g de hidratos por cada 100 g.
  • Los higos secos concentran más energía y carbohidratos, pero también más fibra.
  • Antes del ejercicio suelen funcionar mejor 60-90 minutos antes, especialmente con yogur o pan.
  • Después de entrenar conviene combinarlos con 20-30 g de proteína.
  • Durante esfuerzos largos pueden ayudar, aunque no sustituyen siempre a una bebida o gel deportivo.

Un frasco de mermelada oscura y dos higos frescos, uno entero y otro cortado, listos para comer higos.

Qué aportan los higos al deportista

El principal interés de esta fruta para quien entrena está en sus hidratos de carbono, que ayudan a cubrir parte de la energía necesaria para esfuerzos de intensidad moderada o alta. También aporta fibra, potasio y pequeñas cantidades de magnesio, aunque no debe presentarse como un alimento milagroso ni como sustituto de una dieta completa.

Según la variedad, el tamaño y el grado de maduración, los valores cambian. Como referencia práctica, una ración de dos o tres higos frescos suele pesar entre 100 y 150 g.
Alimento Energía aproximada Hidratos de carbono Fibra Uso más práctico
Higo fresco, 100 g 75-85 kcal 18-20 g 2-3 g Antes del entrenamiento o como fruta diaria
Higo seco, 100 g 240-260 kcal 60-65 g 9-10 g Rutas, viajes y sesiones largas

El potasio participa en la función muscular y nerviosa, pero una ración de higos no reemplaza automáticamente el sodio perdido con el sudor. Esta diferencia importa mucho en verano o durante partidos largos, porque el sudor contiene bastante más sodio que potasio.

Cuándo tomar higos para aprovechar mejor su energía

Antes de entrenar

Para una sesión normal de fuerza, carrera o fútbol, yo empezaría con uno o dos higos frescos entre 60 y 90 minutos antes. Si el entrenamiento es exigente, pueden acompañarse con una rebanada de pan, yogur natural o un poco de queso fresco para formar un tentempié más completo.

Los higos secos son más concentrados. Una cantidad razonable suele ser de 30 a 40 g, equivalente a dos o tres unidades según el tamaño. Tomarlos justo al comenzar la actividad no siempre funciona bien, porque su fibra y su textura densa pueden provocar pesadez en personas sensibles.

Durante el ejercicio

En sesiones de menos de 60 minutos normalmente no hace falta comer, siempre que se haya empezado bien hidratado y con una comida adecuada. En esfuerzos de 90 minutos o más, los higos pueden aportar carbohidratos, pero conviene probarlos antes en entrenamientos y no estrenarlos el día de la competición.

Para deportes de resistencia o partidos largos, las recomendaciones suelen moverse alrededor de 30-60 g de carbohidratos por hora. Los higos por sí solos pueden quedarse cortos o resultar incómodos de masticar, así que pueden combinarse con bebida deportiva, plátano o un gel, según la tolerancia digestiva.

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Después de entrenar

Su contenido en carbohidratos ayuda a reponer glucógeno, que es la reserva de energía almacenada en los músculos. Sin embargo, un higo apenas aporta proteína, por lo que la recuperación será más sólida si lo acompaño con yogur griego, leche, queso fresco, huevos o un batido proteico.

Una combinación sencilla después de una sesión es yogur natural, dos higos troceados y un puñado pequeño de nueces. Los higos aportan carbohidratos, el yogur suma proteína y las nueces mejoran la saciedad, aunque esta última mezcla no es la más adecuada inmediatamente antes de correr por su contenido en grasa y fibra.

Higos frescos o secos según el tipo de entrenamiento

La elección no depende de cuál sea más saludable, sino de lo que necesito en cada momento. El higo fresco hidrata más y tiene menor densidad calórica; el seco ocupa poco espacio y ofrece muchos más carbohidratos en una ración pequeña.

Situación Opción preferible Motivo
Desayuno o merienda habitual Fresco Más agua, menor concentración energética y buena saciedad
Antes de una sesión intensa Fresco o poca cantidad de seco Permite ajustar mejor los carbohidratos
Excursión o salida en bicicleta Seco Es fácil de transportar y no necesita refrigeración
Estómago sensible Fresco y en poca cantidad Suele ser menos concentrado que el deshidratado
Recuperación muscular Cualquiera, con proteína La fruta aporta carbohidratos, pero no suficiente proteína

También conviene distinguir el higo de la breva. La breva suele aparecer antes en la temporada y puede ser más grande, mientras que el higo de la segunda cosecha acostumbra a ser más dulce y pequeño. Para el rendimiento, la diferencia práctica está sobre todo en el peso y la cantidad total de carbohidratos, no en una supuesta superioridad deportiva.

Formas sencillas de incorporarlos a la alimentación

La manera más fácil de utilizarlos es integrarlos en comidas que ya funcionan. No hace falta preparar recetas complicadas ni convertirlos en un suplemento. En mi opinión, su mayor ventaja es que aportan dulzor y energía con muy poca preparación.

  • Antes de fútbol o fuerza: dos higos frescos con yogur natural y una tostada.
  • Para una salida larga: dos o tres higos secos junto con agua y otra fuente de carbohidratos.
  • En el desayuno: avena, leche o yogur, higos troceados y canela.
  • Después de entrenar: queso fresco batido con higos y cereales.
  • En una comida principal: ensalada con higos, garbanzos o pollo, utilizando la fruta como parte del aporte de carbohidratos.

Si el objetivo es perder grasa, no eliminaría automáticamente esta fruta. Ajustaría la ración y la incluiría dentro del total diario, porque los higos secos concentran muchas calorías y es fácil comer más de lo previsto directamente desde la bolsa.

Cuándo conviene limitar su consumo

La fibra puede favorecer la regularidad intestinal, pero también puede causar gases, urgencia o molestias si se toma en exceso antes de entrenar. Para evitarlo, lo más sensato es empezar con una pequeña ración, masticar bien y dejar más margen antes del ejercicio.

Las personas con diabetes deben contar los higos dentro de su ración de carbohidratos y observar su respuesta individual. No es correcto asumir que, por ser una fruta, su azúcar no influye en la glucemia, especialmente cuando está deshidratada.

También hay que consultar con un profesional sanitario si existe enfermedad renal, restricciones de potasio, alergia o problemas digestivos importantes. En personas sanas, lavar los higos frescos, conservarlos en frío y consumirlos pronto suele ser suficiente, ya que son delicados y se deterioran con rapidez.

Otro error habitual es confundir una bebida isotónica con un puñado de fruta. Los higos aportan agua y minerales, pero no ofrecen una cantidad controlada de sodio. En entrenamientos con mucho calor o sudoración abundante, la hidratación debe planificarse por separado.

La mejor ración depende de lo que hagas después

Para la mayoría de las personas activas, una guía sencilla es tomar uno o dos higos frescos como tentempié o reservar dos o tres higos secos para momentos de mayor demanda energética. Si faltan pocas horas para competir, conviene elegir alimentos conocidos, bajos en grasa y moderados en fibra.

Mi recomendación final es utilizarlos como una pieza más del plan, no como la solución completa. Bien colocados antes o después del entrenamiento, los higos ofrecen carbohidratos prácticos, sabor y variedad; mal colocados, sobre todo en exceso justo antes del esfuerzo, pueden convertirse simplemente en una molestia digestiva.
Este artículo tiene un carácter exclusivamente informativo y educativo. El material se ha elaborado con el apoyo de modernas herramientas analíticas y lingüísticas (IA). Antes de tomar una decisión, consulte a un experto.

Preguntas frecuentes

Para una sesión normal, prueba con uno o dos higos frescos entre 60 y 90 minutos antes. Si eliges higos secos, una ración razonable es de 30 a 40 g, equivalente a dos o tres unidades según su tamaño. Las personas con estómago sensible deberían empezar con poca cantidad y dejar más margen antes del ejercicio.
En sesiones de menos de 60 minutos normalmente no hace falta comer si has empezado bien hidratado y has hecho una comida adecuada. En esfuerzos de 90 minutos o más, los higos aportan carbohidratos, pero pueden resultar incómodos de masticar y no ofrecen una cantidad controlada de sodio. Para alcanzar los 30-60 g de carbohidratos por hora, pueden combinarse con bebida deportiva, plátano o un gel según la tolerancia digestiva.
Los higos frescos contienen más agua y son menos densos en calorías, por lo que encajan bien en desayunos, meriendas o antes de entrenar. Los secos ocupan poco espacio y concentran más carbohidratos, así que resultan prácticos para excursiones, viajes y sesiones largas. Si tienes el estómago sensible, suele ser preferible una pequeña ración de higos frescos.
Combínalos con una fuente de proteína, porque los higos aportan carbohidratos pero apenas proteína. Puedes tomar dos higos troceados con yogur griego, leche, queso fresco, huevos o un batido proteico. Una opción sencilla es yogur natural con higos y un puñado pequeño de nueces, aunque esta mezcla puede resultar pesada justo antes de correr por su fibra y grasa.
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Autor Francisco Javier Luevano
Francisco Javier Luevano
Soy Francisco Javier Luevano y mi trayectoria de 4 años en el ámbito del fitness, la nutrición y el rendimiento deportivo me ha llevado a querer compartir todo lo que he aprendido. Me fascina la forma en que estos tres pilares se entrelazan para optimizar la salud y las capacidades de las personas, y disfruto desgranando conceptos complejos para que sean accesibles a todos. En futbol-billar.es, me esfuerzo por ofrecerte información rigurosa, contrastada y actualizada, buscando siempre la manera más clara de explicar cómo puedes mejorar tu bienestar y tu rendimiento, ya sea en el deporte o en tu día a día.
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