10 beneficios de las almendras y cómo tomarlas al entrenar

Javier Jaimes .

3 de julio de 2026

Mujer corriendo con fondo de almendras, descubriendo los 10 beneficios de la almendra para tu salud y energía.

Índice

Una pequeña ración de almendras puede marcar la diferencia entre un tentempié que solo quita el hambre y otro que sostiene mejor el entrenamiento. He reunido 10 beneficios de la almendra, con cifras aproximadas, aplicaciones para la nutrición deportiva y las precauciones que conviene conocer para consumirla sin caer en exageraciones.

Lo esencial para sacar partido a este fruto seco

  • 30 g aportan unas 174 kcal, 6,3 g de proteína y 3,8 g de fibra.
  • Su combinación de grasas insaturadas, magnesio y vitamina E encaja bien en una dieta activa.
  • Ayudan a conseguir más saciedad, especialmente cuando sustituyen bollería o snacks ultraprocesados.
  • Antes de entrenar funcionan mejor con tiempo suficiente, porque la grasa y la fibra ralentizan la digestión.
  • La ración práctica suele ser de 20 a 25 almendras, preferiblemente naturales o tostadas sin sal.

Mujer corriendo con fondo de almendras, un snack ideal para conocer los 10 beneficios de la almendra.

Qué aporta realmente una ración de almendras

Cuando hablo de una ración, me refiero a unos 30 gramos, que equivalen aproximadamente a 20-25 unidades según su tamaño. Es una cantidad suficientemente nutritiva para un tentempié, pero no tan grande como para convertirlo en una fuente de calorías difícil de controlar.

Nutriente Aporte aproximado en 30 g
Energía 174 kcal
Proteínas 6,3 g
Grasas 15 g
Hidratos de carbono 6,5 g
Fibra 3,8 g
Magnesio 81 mg
Vitamina E 7,7 mg

Estas cifras corresponden de forma aproximada a almendras crudas. El tostado suele modificar poco el perfil nutricional, pero las versiones con sal, azúcar, miel o chocolate cambian bastante la calidad del producto y facilitan comer más de la cuenta.

Beneficios que favorecen la energía, el músculo y la saciedad

1. Proporcionan energía de forma concentrada

Las almendras reúnen grasas, proteínas y una pequeña cantidad de hidratos de carbono en un alimento muy compacto. Por eso resultan útiles cuando necesito llevar comida al campo, al gimnasio o a una competición sin depender de productos ultraprocesados.

Eso sí, son un alimento energético, no un sustituto automático de los hidratos. Para una sesión larga de fútbol o ciclismo, un plátano, pan o arroz aportan más glucógeno; las almendras funcionan mejor como complemento.

2. Suman proteína vegetal para mantener la masa muscular

Una ración contiene unos 6,3 gramos de proteína. No es suficiente por sí sola para cubrir una comida de recuperación, pero sí ayuda a completar la ingesta diaria, sobre todo junto a yogur, leche, legumbres, huevos o cereales.

Mi recomendación es no presentar la almendra como un alimento milagroso para ganar músculo. El resultado depende del total de proteínas, calorías, entrenamiento y descanso, no de añadir un puñado sin cambiar nada más.

3. Aportan magnesio para la función muscular

El magnesio participa en la producción de energía y en el funcionamiento normal de músculos y nervios. Los aproximadamente 81 mg por cada 30 g convierten a la almendra en una fuente interesante dentro de una alimentación variada.

Esto no significa que tomar almendras vaya a evitar automáticamente los calambres. La hidratación, el sodio perdido con el sudor, la carga de entrenamiento y el descanso suelen tener más peso que un único alimento.

4. Ayudan a prolongar la sensación de saciedad

La mezcla de fibra, grasa y proteína hace que un puñado de almendras sea más saciante que muchas galletas o barritas azucaradas de igual tamaño. Puede ser especialmente práctico entre comidas o durante una etapa en la que se intenta controlar el picoteo.

La condición es respetar la cantidad. Comer directamente de una bolsa grande puede convertir una ración de 174 kcal en el doble o el triple sin darse cuenta. Para controlar el peso, yo las serviría siempre en un cuenco o en una bolsa individual.

5. Pueden facilitar una recuperación más completa

Después de entrenar, las almendras aportan proteína, grasas insaturadas y minerales, pero tienen pocos hidratos para reponer rápidamente el glucógeno. Por eso encajan mejor con fruta y yogur, un bocadillo o un bol de avena que tomadas solas.

En una salida moderada pueden ser un tentempié útil. Tras un partido intenso, en cambio, conviene priorizar primero líquidos, hidratos y una fuente clara de proteína, y utilizar las almendras como parte del conjunto.

Beneficios relacionados con el corazón, la digestión y la salud general

6. Favorecen un perfil de grasas más saludable

La mayor parte de la grasa de la almendra es insaturada. Cuando reemplaza alimentos ricos en grasas saturadas, como ciertos embutidos, bollería o snacks fritos, puede contribuir a mejorar la calidad global de la dieta.

El beneficio depende de la sustitución, no de añadir almendras encima de todo lo demás. La diferencia entre cambiar un snack ultraprocesado por 30 g de almendras y sumar 30 g adicionales al menú diario es importante.

7. Contribuyen al funcionamiento normal del aparato digestivo

Sus casi 4 gramos de fibra por ración ayudan a aumentar el volumen de las heces y favorecen una alimentación más rica en fibra. Para que ese efecto sea cómodo, también hay que beber suficiente agua y aumentar la fibra de forma progresiva.

En personas poco acostumbradas a ella, una cantidad grande puede provocar gases o pesadez. Si ocurre, suele ser más sensato empezar con 10-15 almendras y observar la tolerancia.

8. Ayudan a moderar la respuesta de una comida rica en hidratos

La grasa, la proteína y la fibra pueden ralentizar la digestión de una comida cuando se combinan con pan, fruta o cereales. Esto resulta más interesante que comer hidratos refinados completamente solos, especialmente en desayunos y meriendas.

No son un tratamiento para la diabetes ni sustituyen las indicaciones médicas. En este punto, la clave está en el patrón completo, el tamaño de las raciones y la elección de alimentos poco procesados.

9. Aportan vitamina E con función antioxidante

La vitamina E protege las células frente al daño oxidativo y se encuentra en una cantidad relevante en las almendras. Una ración proporciona alrededor de 7,7 mg, aunque las necesidades deben cubrirse con la dieta global.

Para un deportista, esto encaja dentro de una estrategia de alimentación variada con frutas, verduras, aceite de oliva y otros frutos secos. No interpretaría la vitamina E como una licencia para entrenar más o dormir menos.

10. Suministran minerales importantes para los huesos

Además de magnesio, las almendras aportan calcio y fósforo, minerales relacionados con el mantenimiento de huesos y dientes. Este aspecto interesa especialmente en deportes con impactos repetidos, aunque la salud ósea también depende de la vitamina D, la energía disponible y el entrenamiento de fuerza.

Su aporte de calcio es útil, pero no equivale al de un alimento especialmente rico en este mineral, como algunos lácteos o bebidas vegetales enriquecidas. La almendra suma, pero no debería ser la única estrategia.

Cómo tomar almendras según el momento del entrenamiento

Antes de entrenar

Si las tomo antes de hacer ejercicio, prefiero hacerlo entre 60 y 120 minutos antes, acompañadas de fruta o una tostada. Así obtengo energía más sostenida sin cargar demasiado el estómago.

Para sesiones de velocidad, fútbol o cambios de ritmo, una ración grande justo antes puede sentar pesada. Si tienes digestiones sensibles, prueba con 10-15 unidades o reserva el fruto seco para otra comida.

Después de entrenar

Una combinación sencilla es yogur natural, plátano, avena y 15-20 almendras. Aporta hidratos, proteína y grasa, aunque tras un esfuerzo muy exigente quizá necesites una comida más completa.

Lee también: ¿Los higos engordan? Raciones y consejos para entrenar

Durante el día

La opción más práctica suele ser una ración de 20-25 almendras junto a una pieza de fruta. También se pueden añadir a una ensalada, gachas de avena o un yogur, siempre midiendo la cantidad.

La crema de almendras tiene un perfil parecido, pero se consume más rápido y es fácil poner dos o tres cucharadas sin calcular. Si la eliges, busca una versión con 100 % almendra, sin azúcar añadido y con poca o ninguna sal.

Qué errores conviene evitar al consumirlas

El primer error es pensar que “saludable” significa “sin límite”. Las almendras rondan las 174 kcal por 30 g, de modo que la ración importa tanto como la calidad de sus nutrientes.

El segundo es escoger productos muy procesados. Almendras fritas, caramelizadas o cubiertas de chocolate pueden formar parte de una ocasión puntual, pero no ofrecen la misma ventaja que las naturales o tostadas sin sal.

Las personas con alergia a los frutos de cáscara deben evitarlas y revisar cuidadosamente las etiquetas. En la Unión Europea, la almendra debe aparecer destacada entre los alérgenos; aun así, ante una alergia diagnosticada también hay que valorar el riesgo de contaminación cruzada. La información de AESAN puede servir como referencia general, pero no sustituye el plan indicado por el alergólogo.

También conviene distinguir la bebida de almendras del fruto seco. Muchas bebidas tienen muy poca proteína y solo se acercan al perfil de la leche cuando están enriquecidas. Para la recuperación muscular, no son equivalentes a un yogur o a una bebida con suficiente proteína.

Por último, no conviene convertir cada efecto saludable en una promesa médica. En Europa, las declaraciones nutricionales y de salud deben ajustarse a criterios científicos evaluados por EFSA; una dieta completa sigue teniendo más importancia que cualquier alimento aislado.

La mejor forma de convertir las almendras en una ventaja deportiva

La almendra funciona mejor cuando ocupa un lugar concreto dentro del menú: una ración medida para completar una merienda, acompañar fruta o mejorar un desayuno. Sus puntos fuertes son claros, densidad nutricional, saciedad, grasas insaturadas, magnesio y vitamina E, pero no reemplaza los hidratos ni una fuente principal de proteína.

Para la mayoría de las personas activas, empezar con 20-25 unidades al día y elegirlas sin sal ni azúcar es una pauta sencilla. Después solo hay que ajustar la cantidad al gasto energético, la tolerancia digestiva y el resto de la alimentación.

Este artículo tiene un carácter exclusivamente informativo y educativo. El material se ha elaborado con el apoyo de modernas herramientas analíticas y lingüísticas (IA). Antes de tomar una decisión, consulte a un experto.

Preguntas frecuentes

Una ración suele ser de 30 g, aproximadamente 20-25 almendras, y aporta unas 174 kcal, 6,3 g de proteína y 3,8 g de fibra. Para controlar mejor la cantidad, conviene servirlas en un cuenco o elegir una bolsa individual en lugar de comer directamente de un paquete grande.
Funcionan mejor entre 60 y 120 minutos antes, acompañadas de fruta o una tostada. La grasa y la fibra ralentizan la digestión, por lo que una ración grande justo antes de sesiones intensas puede resultar pesada; en ese caso, es preferible tomar 10-15 unidades o reservarlas para otra comida.
Las almendras aportan proteína, grasas insaturadas y minerales, pero pocos hidratos para reponer rápidamente el glucógeno. Una combinación práctica es yogur natural, plátano, avena y 15-20 almendras; tras un esfuerzo muy exigente puede ser necesaria una comida más completa.
Las opciones naturales o tostadas sin sal suelen ser las más fáciles de integrar en una dieta equilibrada. Conviene limitar las versiones fritas, caramelizadas o cubiertas de chocolate, porque añaden sal, azúcar o más calorías y facilitan comer en exceso.
Las personas con una alergia diagnosticada deben evitarlas y revisar las etiquetas, incluida la posible contaminación cruzada. En la Unión Europea, la almendra debe aparecer destacada entre los alérgenos, pero las decisiones concretas deben seguir el plan indicado por el alergólogo.
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Autor Javier Jaimes
Javier Jaimes
Soy Javier Jaimes, y llevo 4 años dedicado a explorar y compartir todo lo relacionado con el fitness, la nutrición y el rendimiento deportivo. Mi interés por estos temas nació de mi propia experiencia como deportista, buscando siempre la manera de optimizar mi entrenamiento y mi bienestar. Me apasiona desgranar conceptos complejos para que sean accesibles a todos, analizando la información disponible y contrastando fuentes para ofrecer contenido fiable y práctico. En futbol-billar.es, mi objetivo es ayudarte a entender mejor cómo funciona tu cuerpo y cómo puedes potenciar tus capacidades, siempre con un enfoque en la claridad y la utilidad.
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