Cuando un atleta baja de los 28 minutos en los 10 kilómetros, ya no hablamos de una simple promesa, sino de un corredor capaz de competir al máximo nivel internacional. La trayectoria de Abdessamad Oukhelfen une sus raíces marroquíes con la representación de España y ofrece una referencia muy interesante para entender cómo se construye un fondista moderno. Repaso su historia, sus mejores marcas, sus principales resultados y las lecciones que cualquier corredor popular puede aplicar con sentido común.
Las claves de la trayectoria de este fondista español
- Nacido en 1998, creció deportivamente en España y compite internacionalmente con la selección española.
- Su especialidad está en el fondo y el campo a través, con experiencia en pista y ruta.
- Su mejor registro en 10 kilómetros en ruta es de 27:44.
- Fue 23.º en los 10.000 metros de París 2024, con 28:21.90.
- Ganó medallas europeas sub-23 y títulos nacionales antes de consolidarse en la categoría absoluta.

Quién es Abdessamad Oukhelfen y por qué destaca
Abdessamad Oukhelfen Ben Haddou es un atleta especializado en pruebas de mediofondo y fondo. Nació en Marruecos el 18 de diciembre de 1998, pero desarrolló su carrera deportiva en España y representa a este país en las grandes competiciones internacionales.
Su perfil combina velocidad suficiente para rendir en 3.000 y 5.000 metros con una resistencia sobresaliente para los 10.000 metros y el cross. Esa mezcla es la que le permite moverse bien en carreras muy distintas, desde una prueba táctica en pista hasta un circuito embarrado de campo a través.
La RFEA lo incluye entre los atletas españoles especializados en larga distancia y destaca su récord nacional de 10 kilómetros en ruta. No es un corredor de maratón puro, al menos por los resultados más conocidos de su trayectoria, sino un fondista cuya base está en la pista, el cross y las distancias de 5 y 10 kilómetros.
Una evolución marcada por el cross, la pista y la ruta
Antes de competir al más alto nivel absoluto, el atleta construyó una carrera sólida en categorías inferiores. En 2019 consiguió el bronce en los 5.000 metros del Campeonato de Europa sub-23 y también subió al podio en el Europeo de campo a través de la misma categoría.
Ese doble resultado explica bastante bien su estilo. El cross exige fuerza, cambios de ritmo y capacidad para correr fuera de un ritmo constante, mientras que la pista premia la precisión y la velocidad final. Dominar ambos escenarios suele formar corredores más completos que quienes se especializan demasiado pronto en una sola distancia.
En 2020 se proclamó campeón de España de 5.000 metros. Más adelante llegaron victorias importantes en el circuito nacional de cross, como la del Cross Internacional de Alcobendas y la del Cross Internacional de Venta de Baños en 2023, donde se impuso en una prueba de gran nivel.
Su salto internacional más visible llegó con los Juegos Olímpicos de París 2024. Terminó 23.º en los 10.000 metros con 28:21.90, en una final ganada por Joshua Cheptegei. El resultado no fue una medalla, pero sí confirmó su presencia en la élite olímpica y su capacidad para competir en un ritmo extremadamente exigente.
Sus mejores marcas explicadas con números
Las marcas personales permiten entender mejor qué tipo de corredor es. No se trata solo de mirar el tiempo final, sino de observar la relación entre velocidad, distancia y regularidad. En su caso, los registros muestran una base rápida y una progresión clara hacia el fondo.
| Prueba | Marca personal | Ritmo aproximado | Qué indica |
|---|---|---|---|
| 3.000 metros | 7:45.24 | 2:35 min/km | Velocidad y capacidad anaeróbica |
| 5.000 metros | 13:17.95 | 2:40 min/km | Equilibrio entre ritmo y resistencia |
| 10.000 metros en pista | 27:36.23 | 2:46 min/km | Alto nivel internacional en fondo |
| 10 kilómetros en ruta | 27:44 | 2:46 min/km | Rendimiento sobresaliente fuera de la pista |
| 10.000 metros olímpicos | 28:21.90 | 2:50 min/km | Competitividad en una final mundial |
La diferencia entre sus 27:44 en ruta y los 28:21.90 de París no debe interpretarse como una pérdida de nivel. El circuito, el clima, la táctica y el desarrollo de una final olímpica cambian por completo la carrera. En una prueba con muchos atletas de primer nivel, conservar la posición y llegar a meta también forma parte del resultado.
Para poner esas cifras en perspectiva, correr 10 kilómetros a 2:46 por kilómetro exige sostener una velocidad que está muy lejos de los ritmos habituales del corredor popular. La comparación útil no consiste en copiar ese paso, sino en observar la disciplina del ritmo, la progresión a largo plazo y la importancia de entrenar varias capacidades.
Qué puede aprender un corredor popular de su preparación
No conocemos todos los detalles de sus sesiones privadas, por lo que sería un error atribuirle un plan concreto. Sí podemos extraer aprendizajes razonables de su trayectoria. El primero es que el rendimiento en fondo no se construye corriendo siempre despacio ni haciendo únicamente series rápidas.
Un corredor que quiere mejorar en 5 o 10 kilómetros necesita combinar rodajes fáciles, trabajo de umbral, intervalos, fuerza y descanso. El umbral es el ritmo exigente que se puede mantener durante un tiempo prolongado sin entrar demasiado pronto en fatiga extrema. Bien utilizado, ayuda a correr más rápido sin convertir cada entrenamiento en una competición.
- Rodajes suaves para ampliar la base aeróbica y facilitar la recuperación.
- Series de 400 a 1.000 metros para mejorar la velocidad y la economía de carrera.
- Bloques de umbral de 15 a 30 minutos para sostener ritmos altos.
- Fuerza dos veces por semana, especialmente para gemelos, sóleos, glúteos y zona media.
- Descanso real después de las sesiones más duras, algo que muchos aficionados infravaloran.
En mi experiencia, el error más común es querer entrenar como un atleta profesional sin tener su volumen, su recuperación ni su historial. La referencia más útil de un corredor de élite es su estructura de trabajo, no su ritmo. Para una preparación larga y ordenada, puede servir como apoyo un plan de entrenamiento para maratón, siempre adaptando la carga al nivel y al objetivo personal.
Cómo trasladar sus referencias a una carrera de 10 o 21 kilómetros
Las marcas de Oukhelfen pertenecen a la élite, pero también ayudan a comprender una idea básica: cada distancia requiere una distribución distinta del esfuerzo. El ritmo de 10 kilómetros no puede trasladarse directamente a una media maratón, porque el coste energético y muscular aumenta de forma considerable.
Para un corredor popular, el paso más sensato es establecer primero una marca reciente en 5 o 10 kilómetros. A partir de ahí, se puede calcular un ritmo orientativo para la media maratón, aunque el resultado dependerá de la resistencia, el desnivel, la temperatura y la experiencia acumulada.
| Objetivo | Prioridad de entrenamiento | Error frecuente |
|---|---|---|
| Mejorar en 5 km | Velocidad, técnica y sesiones cortas | Correr todas las sesiones al máximo |
| Mejorar en 10 km | Umbral, series medias y volumen estable | Aumentar kilómetros demasiado rápido |
| Completar una media maratón | Resistencia, tiradas largas y nutrición | Usar el ritmo de 10 km como objetivo fijo |
En una media maratón también pesan la hidratación, los carbohidratos y la gestión mental. Por eso, quien quiera dar ese salto puede consultar una guía específica sobre la preparación para la media maratón de Roma y utilizar sus principios para cualquier otra prueba de 21,1 kilómetros.
La lección importante es sencilla: el ritmo debe salir de la condición actual, no de la admiración por un atleta olímpico. Un plan bien ajustado permite progresar; una imitación apresurada suele terminar en lesión o abandono.
Lo que define su lugar en el atletismo español
La trayectoria de este fondista destaca por tres elementos. Primero, una base competitiva muy amplia, con resultados en pista, ruta y campo a través. Segundo, una evolución constante desde las categorías sub-23 hasta los Juegos Olímpicos. Y tercero, la capacidad de representar a España en una disciplina con una competencia internacional enorme.
Para mí, su caso también demuestra que el éxito en el fondo no depende de una única carrera brillante. Detrás de un registro como 27:44 hay años de continuidad, adaptación al entrenamiento y capacidad para tolerar semanas buenas y malas sin perder el rumbo.
Quien siga su carrera debería fijarse menos en comparar marcas y más en observar esa evolución. En el atletismo de larga distancia, la regularidad suele marcar más diferencias que el talento aislado, y esa es probablemente la enseñanza más útil que deja su recorrido hasta 2026.