Alimentos ricos en vitamina K y cómo incluirlos en tu dieta

Francisco Javier Luevano .

11 de octubre de 2026

Variedad de alimentos con vitamina K: plátanos, brócoli, aguacate, patatas, frutos secos y más.

Una ensalada de hojas verdes puede aportar mucha más vitamina K que un suplemento tomado al azar, pero no todos los alimentos la contienen en la misma cantidad. En este artículo reúno las mejores fuentes, explico la diferencia entre K1 y K2 y muestro cómo integrarlas en una dieta deportiva sin complicar tus comidas ni cometer errores con la medicación.

Las claves para cubrir la vitamina K con comida real

  • Las verduras de hoja verde son las fuentes más concentradas.
  • El perejil, la col rizada, las espinacas y las acelgas destacan por su contenido.
  • La vitamina K es liposoluble, por lo que conviene combinarla con aceite de oliva, frutos secos o aguacate.
  • En adultos, las referencias habituales se sitúan en torno a 90 µg diarios para mujeres y 120 µg para hombres.
  • Si tomas warfarina o acenocumarol, lo importante es mantener una ingesta estable, no eliminar las verduras.

Qué hace la vitamina K y cuánto necesitamos

La vitamina K participa en la activación de proteínas relacionadas con la coagulación sanguínea y también interviene en el metabolismo óseo. No es un compuesto que vaya a darte energía inmediata durante un partido o una sesión de fuerza, pero sí forma parte de una alimentación que ayuda a mantener el organismo funcionando con normalidad.

Como orientación, el NIH maneja una ingesta adecuada de 90 microgramos al día para mujeres adultas y 120 microgramos para hombres adultos. No hace falta obsesionarse con contar cada microgramo: una dieta con verduras variadas suele cubrir estas cantidades con facilidad.

La deficiencia es poco frecuente en adultos sanos. Por eso, mi recomendación habitual es priorizar una alimentación completa antes que comprar suplementos de vitamina K, especialmente cuando la dieta ya incluye verduras, legumbres, frutas y grasas saludables.

Ilustración de alimentos con vitamina K: espinacas, col rizada, brócoli, espárragos, repollo, coles de Bruselas, judías verdes, kiwi, acelgas y hojas de nabo.

Los alimentos que más aportan vitamina K

La mayoría de los alimentos con vitamina K que realmente marcan la diferencia pertenecen al grupo de las verduras verdes. Las cifras siguientes son aproximadas por cada 100 gramos de parte comestible y pueden cambiar según la variedad, el estado del alimento y la cocción.

Alimento Vitamina K aproximada Cómo aprovecharlo
Perejil fresco 1.640 µg Úsalo para enriquecer ensaladas, legumbres y pescados.
Col rizada o kale 817 µg Funciona salteada, en ensalada o añadida a cremas.
Espinacas 482 µg Son fáciles de incorporar a tortillas, pasta y batidos verdes.
Acelgas 380 µg Aportan variedad y combinan bien con patata, huevo o arroz.
Berros 250 µg Una opción intensa para ensaladas y bocadillos.
Endibia 231 µg Su sabor ligeramente amargo aporta contraste en platos fríos.
Coles de Bruselas 177 µg Mejor asadas o al vapor para conservar textura y sabor.
Brócoli 141 µg Una de las opciones más prácticas para el día a día.
Repollo 120 µg Es económico, versátil y aguanta bien en la nevera.
Lechuga romana 102 µg Permite aumentar el consumo sin añadir muchas calorías.

También aportan cantidades menores algunos aceites vegetales, la soja, los espárragos, el aguacate, los arándanos, los higos y las uvas. No los consideraría fuentes principales, pero sí piezas útiles para construir una dieta más variada.

Una observación práctica que se repite mucho en consulta informal es que la gente compra espinacas o kale y luego las deja olvidadas en el cajón de la nevera. Para evitarlo, prefiero elegir dos verduras fáciles de cocinar, como brócoli y acelgas, y reservar las hojas más delicadas para ensaladas rápidas.

K1 y K2 no se encuentran en los mismos alimentos

La vitamina K1 o filoquinona predomina en los vegetales, sobre todo en las hojas verdes. La vitamina K2 o menaquinona aparece en determinados alimentos fermentados y en pequeñas cantidades en productos animales como huevos, quesos, carnes y vísceras.

El natto, una preparación japonesa de soja fermentada, es una de las fuentes más concentradas de K2. En España no suele formar parte de la compra habitual, así que no creo que tenga sentido convertirlo en un alimento obligatorio. Los quesos curados y algunos fermentados pueden aportar K2, aunque la cantidad depende del proceso y de las bacterias utilizadas.

Para la mayoría de las personas, cubrir la K1 con verduras es una estrategia sencilla, económica y nutricionalmente interesante. Además de vitamina K, estos alimentos aportan fibra, folatos, potasio y compuestos antioxidantes que sí tienen un valor claro en la alimentación deportiva.

Cómo integrarla en una dieta deportiva sin complicarte

La vitamina K no necesita una ventana específica antes o después del entrenamiento. Lo que importa es que aparezca de forma constante dentro de las comidas de la semana. Para mejorar su absorción, combina las verduras con una fuente moderada de grasa, como aceite de oliva virgen extra, aguacate, frutos secos o huevo.

  • Comida después de entrenar: arroz, pollo, brócoli y aceite de oliva.
  • Cena sencilla: tortilla de patata con espinacas y una ensalada de lechuga romana.
  • Plato vegetariano: lentejas con acelgas, zanahoria y un chorrito de aceite de oliva.
  • Ensalada rápida: berros, aguacate, garbanzos y semillas.

En una fase de pérdida de grasa, estas verduras ayudan a aumentar el volumen del plato con pocas calorías. Si estás intentando volver a subir la ingesta energética después de una definición, una dieta inversa bien planteada puede mantenerlas como base mientras aumentas hidratos y grasas de forma gradual.

Yo no usaría la vitamina K como argumento para comer enormes cantidades de una sola verdura. Es más inteligente rotar entre brócoli, col, espinacas, acelgas y lechugas, porque así mejoras la variedad de micronutrientes y haces que la dieta sea más fácil de mantener.

Qué cambia la absorción y la constancia de la dieta

Al ser una vitamina liposoluble, la absorción puede mejorar cuando la comida contiene algo de grasa. No necesitas añadir grandes cantidades: una cucharada de aceite de oliva, unos frutos secos o medio aguacate suelen ser suficientes dentro de una comida equilibrada.

La cocción también modifica la cantidad que termina en el plato. Las hojas cocinadas pierden volumen, por lo que es fácil comer una ración mayor sin darse cuenta. En cambio, una ensalada conserva más volumen y resulta útil cuando buscas saciedad con pocas calorías.

En una comida de recuperación puedes combinar verduras con una fuente proteica como huevos, pollo, pescado o requesón. La proteína ayuda a reparar tejidos y la verdura completa el plato, pero ninguno de estos alimentos sustituye una planificación adecuada de hidratos, proteínas y energía total.

Cuándo conviene vigilar la cantidad

Si tomas warfarina o acenocumarol, la vitamina K puede interferir con el efecto del tratamiento. Eso no significa que debas eliminar las verduras de hoja verde, sino que conviene mantener un consumo regular y parecido de una semana a otra y consultar cualquier cambio importante con el médico o el servicio de anticoagulación.

El error más común es pasar de comer casi nada de verduras a tomar a diario grandes batidos de espinacas o kale. Otro es dejar de consumirlas por completo por miedo. En ambos casos, el problema es la variación brusca, no una ración normal dentro de una dieta estable.

También conviene pedir consejo profesional si tienes problemas de absorción intestinal, una enfermedad hepática, una cirugía reciente o has seguido tratamientos prolongados con antibióticos. En esas situaciones, la necesidad de controlar nutrientes concretos depende de tu historial y no se resuelve con una lista genérica de alimentos.

Una forma sencilla de llevarlo al plato

Para la mayoría de los deportistas, basta con incluir una ración de verdura verde al día y variar las fuentes durante la semana. Puedes usar brócoli o coles en las comidas principales, espinacas o acelgas en tortillas y legumbres, y lechuga, berros o endibia en ensaladas rápidas.

Mi criterio es simple: primero comida real, después variedad y solo al final suplementos si existe una indicación concreta. Con esa base, la vitamina K deja de ser un nutriente difícil de entender y se convierte en algo tan práctico como añadir una buena ración de verduras al plato.

Este artículo tiene un carácter exclusivamente informativo y educativo. El material se ha elaborado con el apoyo de modernas herramientas analíticas y lingüísticas (IA). Antes de tomar una decisión, consulte a un experto.

Preguntas frecuentes

Las verduras de hoja verde son las fuentes más concentradas. Por cada 100 gramos, destacan el perejil fresco con unos 1.640 µg, la col rizada con 817 µg, las espinacas con 482 µg y las acelgas con 380 µg. También son buenas opciones los berros, las coles de Bruselas, el brócoli y la lechuga romana.
La vitamina K1 o filoquinona predomina en los vegetales, especialmente en las hojas verdes. La K2 o menaquinona aparece sobre todo en alimentos fermentados como el natto y, en pequeñas cantidades, en huevos, quesos, carnes y vísceras.
Al ser liposoluble, la vitamina K puede absorberse mejor cuando se consume con algo de grasa. Puedes combinar las verduras con aceite de oliva virgen extra, aguacate, frutos secos o huevo, por ejemplo en platos de arroz con brócoli, tortillas con espinacas o ensaladas con garbanzos y aguacate.
No es necesario eliminar las verduras de hoja verde, pero sí mantener una ingesta regular y parecida de una semana a otra. Los cambios bruscos, como pasar de comer pocas verduras a tomar grandes batidos diarios de espinacas o kale, deben consultarse con el médico o el servicio de anticoagulación.
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Autor Francisco Javier Luevano
Francisco Javier Luevano
Soy Francisco Javier Luevano y mi trayectoria de 4 años en el ámbito del fitness, la nutrición y el rendimiento deportivo me ha llevado a querer compartir todo lo que he aprendido. Me fascina la forma en que estos tres pilares se entrelazan para optimizar la salud y las capacidades de las personas, y disfruto desgranando conceptos complejos para que sean accesibles a todos. En futbol-billar.es, me esfuerzo por ofrecerte información rigurosa, contrastada y actualizada, buscando siempre la manera más clara de explicar cómo puedes mejorar tu bienestar y tu rendimiento, ya sea en el deporte o en tu día a día.
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