Terminas un entrenamiento con la camiseta empapada, notas la boca seca y dudas si basta con agua o necesitas algo más. La respuesta depende de la duración, el calor y cuánto sudas, pero también del tipo de producto: no es lo mismo una bebida deportiva que una solución de rehidratación oral. En esta guía explico cómo tomar electrolitos, cuándo realmente aportan algo y qué errores conviene evitar.
La pauta correcta depende del esfuerzo y de la cantidad de sudor
- Menos de 60 minutos en condiciones normales suele resolverse con agua.
- En sesiones largas o con mucho calor, el sodio es el electrolito más relevante.
- Bebe en sorbos pequeños y sigue siempre la cantidad indicada en la etiqueta.
- Las soluciones para diarrea o vómitos son productos específicos, no simples bebidas deportivas.
- Evita tomar electrolitos a diario si no has perdido líquidos de forma significativa.

Cuándo merece la pena añadir electrolitos al agua
Los electrolitos son minerales como el sodio, el potasio, el cloro, el calcio y el magnesio. Ayudan a regular el equilibrio de líquidos y participan en la función nerviosa y muscular, pero eso no significa que cualquier persona necesite suplementarlos durante todo el día.
Para una sesión de gimnasio de 45 minutos, un paseo o un entrenamiento suave en un ambiente templado, el agua suele ser suficiente. Yo reservaría los suplementos para situaciones en las que hay una pérdida relevante de sudor o poco tiempo para rehidratarse.
- Ejercicio continuo de más de 60 minutos.
- Entrenamientos con calor, humedad o ropa que dificulta la ventilación.
- Deportes como fútbol, ciclismo, tenis o pádel cuando se encadenan varias horas de actividad.
- Personas que sudan mucho o dejan marcas de sal en la ropa.
- Recuperación rápida entre partidos, etapas o sesiones exigentes.
En una partida de billar o una actividad sedentaria no hay una razón deportiva clara para usar un polvo de electrolitos. En cambio, durante un torneo de fútbol en verano, la combinación de duración, intensidad y temperatura sí puede justificar una bebida con sodio.
Cómo beberlos antes, durante y después del ejercicio
Antes de empezar
Llega al entrenamiento con una hidratación normal, sin intentar “cargarte” de agua de golpe. Una referencia práctica es beber aproximadamente 300 a 500 ml en las horas previas, ajustando la cantidad a tu sed, tu tamaño corporal y el calor.
Si vas a entrenar durante mucho tiempo bajo altas temperaturas, una bebida con electrolitos puede ser útil antes de salir. No hace falta que sea muy concentrada. Lo importante es que aporte líquido y una cantidad razonable de sodio, no que tenga una lista interminable de minerales.
Durante la sesión
Bebe de forma regular y en pequeños tragos. Como punto de partida, muchos deportistas se mueven entre 400 y 800 ml por hora, aunque la cifra real cambia mucho según la sudoración. Beber más no siempre es mejor y forzarte a terminar una botella puede causar malestar o diluir demasiado el sodio en sangre.
En sesiones de más de una hora, una bebida deportiva puede aportar agua, sodio y carbohidratos. Si el objetivo es hidratarte sin añadir apenas calorías, elige un suplemento de electrolitos bajo en azúcar. Para esfuerzos largos y exigentes, los carbohidratos sí pueden ser útiles como combustible, por lo que no conviene confundir una bebida isotónica con un producto diseñado solo para aportar sales.
Después de entrenar
Si has perdido poco líquido, una comida normal con agua suele cubrir la recuperación. Yo suelo prestar atención a alimentos sencillos como patata, pan, caldo, queso, yogur o fruta, porque permiten reponer sodio y potasio sin depender siempre de un suplemento.
Cuando la pérdida ha sido grande, pésate antes y después de una sesión representativa. Una bajada de 1 kg equivale aproximadamente a 1 litro de líquido, aunque el peso también cambia por el glucógeno y la comida. Si necesitas recuperarte rápido, puede ser útil beber alrededor de 1,25 a 1,5 litros por cada kilo perdido durante las horas siguientes, de forma gradual y acompañado de sodio.
Qué producto elegir según tu objetivo
La etiqueta importa más que el nombre comercial. Algunos productos llamados “electrolitos” contienen cantidades mínimas de minerales, mientras que otros aportan bastante sodio y están pensados para esfuerzos prolongados. Antes de comprar, reviso siempre los miligramos de sodio por dosis, el azúcar y el tamaño real de la porción.
| Producto | Cuándo puede encajar | Qué revisar |
|---|---|---|
| Agua | Ejercicio corto y clima templado | Beber según la sed |
| Tabletas o polvo de electrolitos | Mucho sudor con pocas calorías | Contenido de sodio y cantidad de agua necesaria |
| Bebida isotónica | Sesiones largas que también requieren carbohidratos | Azúcares, sodio y tamaño de la botella |
| Solución de rehidratación oral | Diarrea, vómitos o deshidratación por enfermedad | Usarla según el prospecto o indicación sanitaria |
Para el deporte, el sodio suele tener más importancia que el magnesio. Las pérdidas de magnesio durante una sesión normal no suelen justificar por sí solas un suplemento, y tampoco hay pruebas sólidas de que añadir grandes dosis evite automáticamente los calambres. Si los calambres son frecuentes, conviene revisar carga de entrenamiento, descanso, alimentación y técnica.
Los errores que más estropean la hidratación
Tomarlos por rutina
Un sobre diario no convierte una dieta desequilibrada en una dieta saludable. Si no sudas mucho, puedes estar pagando por azúcar, aromas y sales que no necesitas. La alimentación cotidiana ya aporta buena parte de los minerales necesarios.
Confundir una bebida energética con una bebida deportiva
Las bebidas energéticassuelen contener cafeína, azúcar y otros estimulantes. No son una solución de hidratación y pueden provocar nerviosismo, palpitaciones o problemas de sueño. Para hidratarte durante el ejercicio, prefiero agua, una bebida deportiva o electrolitos sin estimulantes.
Disolver más producto del indicado
Duplicar la dosis no duplica el efecto. Una mezcla demasiado concentrada puede sentar mal al estómago y dificultar el vaciado gástrico. Disuelve cada tableta o sobre en el volumen de agua indicado y no lo mezcles con otros productos que también contengan sodio o potasio sin calcular el total.
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Beber agua en exceso para compensar
Durante pruebas muy largas, beber grandes cantidades de agua sin reponer sodio puede contribuir a una hiponatremia asociada al ejercicio, es decir, una concentración peligrosamente baja de sodio en sangre. La mejor pauta es beber de forma razonable, atender a la sed y ajustar el plan a tu sudoración.
Cuándo debes consultar antes de usarlos
Si tienes enfermedad renal, insuficiencia cardiaca, hipertensión difícil de controlar o tomas diuréticos, medicamentos para la presión arterial o fármacos que alteran el potasio, no conviene improvisar con suplementos. En estos casos, la cantidad adecuada depende de tus análisis y del tratamiento.
Para diarrea o vómitos, elige una solución de rehidratación oral de farmacia y sigue sus instrucciones. Estas fórmulas tienen una proporción concreta de agua, glucosa y sales, por lo que una bebida isotónica no siempre ofrece la misma protección.
Busca atención médica si no puedes retener líquidos, orinas muy poco, tienes confusión, desmayo, fiebre alta, sangre en las heces o signos de deshidratación intensa. Un suplemento no debe retrasar la atención cuando existe una enfermedad o una pérdida importante de líquidos.
Una pauta sencilla para decidir sin complicarte
Para un entrenamiento normal de menos de una hora, empieza con agua. Para una sesión larga, calurosa o con sudor abundante, utiliza electrolitos siguiendo la etiqueta y bebe en sorbos, sin obligarte a superar tu sed.
Después, recupera con líquidos, una comida completa y algo de sodio si has sudado mucho. Mi criterio es simple: primero evalúo la pérdida real, después elijo el producto y solo uso una dosis mayor si la duración, el clima o la experiencia previa lo justifican.