Grasas saludables para deportistas - cuánto y cuándo tomarlas

Hugo Bravo .

29 de septiembre de 2026

Salmón, aguacate, nueces y aceite de oliva: ingredientes llenos de grasas saludables para una dieta equilibrada.

Cuando entrenas con regularidad, quitar toda la grasa de la dieta suele ser un error: puede dejarte con menos energía, peor saciedad y una alimentación más pobre. En este artículo explico qué fuentes convienen, qué cantidad tiene sentido y cómo encajarlas en la dieta de un futbolista, corredor o aficionado al gimnasio sin desplazar los hidratos de carbono ni las proteínas.

La calidad y el momento importan más que eliminar la grasa

  • Prioriza aceite de oliva virgen extra, frutos secos, semillas, aguacate y pescado azul.
  • La grasa aporta 9 kcal por gramo, por eso las raciones pequeñas pueden tener mucho impacto energético.
  • Como referencia general, una dieta equilibrada suele aportar aproximadamente 20-35 % de la energía a partir de grasa.
  • Antes de entrenamientos intensos conviene evitar raciones grandes, porque pueden ralentizar la digestión.
  • Los suplementos de omega 3 no sustituyen a una alimentación basada en alimentos reales.

Qué aportan las grasas de buena calidad al deportista

Las grasas saludables cumplen funciones que van mucho más allá de “tener energía”. Participan en la formación de membranas celulares, ayudan a absorber las vitaminas A, D, E y K y aportan ácidos grasos esenciales, es decir, aquellos que el organismo no puede fabricar por sí mismo.

También hacen las comidas más saciantes. En una etapa de pérdida de peso, añadir una cantidad medida de aceite de oliva o unos frutos secos puede ayudar a controlar el hambre, aunque no convierta automáticamente la dieta en hipocalórica. La grasa sigue aportando 9 kcal por gramo, casi el doble que los hidratos de carbono o las proteínas.

Para el rendimiento, el matiz es importante. El cuerpo utiliza más grasa en reposo y durante esfuerzos suaves o prolongados, mientras que los hidratos de carbono son el combustible preferente cuando aumentan la intensidad y la velocidad. Por eso, reducir demasiado la grasa puede ser tan poco útil como sustituir todos los hidratos por alimentos grasos.

La AESAN recomienda priorizar los aceites vegetales insaturados, los frutos secos y el pescado azul dentro de una alimentación variada. Yo aplico una idea sencilla en este punto: no se trata de comer más grasa, sino de elegir mejor la que ya forma parte de la dieta.

Aguacates, aceitunas, nueces, anacardos, avellanas y aceite de oliva, todos fuentes de grasas saludables.

Las mejores fuentes para una dieta deportiva

La diferencia entre una buena elección y una regular suele estar en el alimento completo, no solo en el porcentaje de grasa que aparece en la etiqueta. Estas son las opciones que más sentido tienen en la cocina diaria.

Alimento Qué aporta Ración práctica Cuándo usarlo
Aceite de oliva virgen extra Grasa monoinsaturada y compuestos antioxidantes 1 cucharada, unos 10-15 ml Comidas principales, ensaladas y tostadas
Nueces, almendras o pistachos Grasa insaturada, fibra, proteína vegetal y minerales 20-30 g Media mañana, merienda o después de entrenar
Aguacate Grasa monoinsaturada, fibra y potasio 50-100 g Desayunos, ensaladas y comidas
Salmón, sardina o caballa Proteína y omega 3 EPA y DHA 120-180 g Comida o cena, especialmente en días de recuperación
Chía, lino y semillas de cáñamo Grasa poliinsaturada, fibra y minerales 10-20 g Yogur, avena o batidos

Aceite de oliva, la opción más fácil de mantener

En España tenemos una ventaja práctica: el aceite de oliva encaja con verduras, legumbres, arroz, pasta, pescado y pan. No hace falta beberlo ni añadirlo sin medir. Una cucharada bien utilizada puede mejorar el sabor y la calidad nutricional de una comida sin convertirla en un exceso calórico.

Frutos secos y aguacate para sumar energía

Son especialmente útiles para deportistas con mucho gasto energético o poco apetito. Un puñado de 30 g de frutos secos puede aportar aproximadamente 170-200 kcal, mientras que medio aguacate ronda una cantidad similar según su tamaño. El inconveniente es claro: si se comen directamente de la bolsa, es fácil duplicar la ración sin darse cuenta.

Pescado azul y omega 3

El salmón, la sardina, la caballa y el boquerón aportan EPA y DHA, dos tipos de omega 3 presentes en el pescado. No son una solución mágica para la recuperación, pero sí forman parte de un patrón alimentario interesante para la salud cardiovascular y la variedad de la dieta. Una referencia razonable es incluir pescado azul dos veces por semana, alternándolo con otras fuentes de proteína.

Cómo repartirlas alrededor del entrenamiento

El momento no es tan importante como el total diario, pero sí puede cambiar cómo te sientes durante la sesión. Las comidas muy grasas justo antes de correr, jugar un partido o hacer series suelen quedarse pesadas porque la grasa ralentiza el vaciado gástrico.

Antes de entrenar

Si faltan entre 2 y 3 horas, una comida normal puede incluir una cantidad moderada de grasa, por ejemplo arroz con pollo y verduras aliñado con aceite de oliva. Si solo quedan 30-60 minutos, suele funcionar mejor algo más ligero y rico en hidratos, como un plátano, pan con mermelada o yogur, dejando los frutos secos y el aguacate para otro momento.

Después de entrenar

La grasa no tiene que desaparecer de la comida de recuperación. Puede acompañar a una fuente de proteína y a hidratos de carbono, por ejemplo patata con pescado azul, pasta con atún y aceite de oliva o yogur con avena y nueces. Lo prioritario sigue siendo cubrir energía, proteína e hidratos, sobre todo si hay otra sesión en menos de 24 horas.

En deportes de equipo, donde se alternan esfuerzos explosivos, carrera y pausas, yo prefiero una estrategia sencilla: comidas completas durante el día y menos grasa en la toma inmediatamente anterior al entrenamiento. Para completar la recuperación también conviene cuidar minerales y líquidos; puedes consultar esta guía sobre alimentos ricos en potasio si sudas mucho o entrenas con calor.

Cuánta grasa necesitas y qué conviene limitar

Como orientación general, una alimentación equilibrada suele situar la grasa entre el 20 y el 35 % de las calorías diarias. No es una cifra que deba perseguirse con obsesión: una persona que entrena tres veces por semana y un ciclista que acumula muchas horas no tienen las mismas necesidades.

En una dieta de 2.500 kcal, ese intervalo equivaldría aproximadamente a 56-97 g de grasa al día. La cifra incluye el aceite utilizado para cocinar, las salsas, los frutos secos, el queso, los huevos, el pescado y la grasa presente en los alimentos preparados. Por eso conviene valorar el conjunto y no solo lo que se añade con la aceitera.

Conviene priorizar Conviene moderar
Aceite de oliva, frutos secos, semillas, aguacate y pescado azul Embutidos, fritos frecuentes, bollería y productos ultraprocesados
Alimentos poco procesados y raciones medidas Salsas industriales y aperitivos que combinan grasa, sal y azúcar
Sustituir mantequilla o grasas sólidas por aceites vegetales Grasas trans industriales y exceso de grasas saturadas

Las grasas saturadas no tienen que convertirse en un alimento prohibido, pero sí deberían quedar en un segundo plano frente a las insaturadas. El problema aparece cuando abundan a diario la bollería, los embutidos, los fritos y los productos preparados. En este punto, la sustitución importa más que la prohibición: cambiar mantequilla por aceite de oliva suele ser más útil que intentar eliminar toda la grasa.

Errores habituales que perjudican el rendimiento

Confundir “natural” con “sin límite

El aceite de oliva, los frutos secos y el aguacate son buenas opciones, pero siguen siendo densos en energía. Añadir aceite a una ensalada, comer frutos secos entre horas y terminar el día con aguacate puede encajar perfectamente o generar un superávit importante, dependiendo del resto de la dieta.

Tomar mucha grasa justo antes de competir

Una tostada con aguacate puede ser un desayuno excelente, pero no necesariamente la mejor elección 20 minutos antes de un partido. Para ese momento suele ser más práctico usar alimentos fáciles de digerir y reservar la grasa para comidas más alejadas del esfuerzo.

Comprar productos “fitness” sin mirar la etiqueta

Barritas, cremas de frutos secos y granolas pueden contener ingredientes interesantes, pero algunas acumulan aceite, azúcar y muchas calorías en una ración pequeña. Yo miro primero la lista de ingredientes y el tamaño real de la ración, no solo las palabras “natural” o “alto en omega 3” del envase.

Lee también: ¿Para qué son buenas las nueces? Beneficios y cantidad ideal

Esperar que un suplemento arregle una dieta pobre

El aceite de pescado o las cápsulas de omega 3 pueden tener indicaciones concretas, pero no sustituyen al pescado, las legumbres, las verduras ni una ingesta suficiente de energía. Si tomas medicación, tienes una enfermedad diagnosticada o sigues una dieta muy restrictiva, conviene consultar a un profesional sanitario antes de suplementar.

Un patrón sencillo para comer mejor sin complicar el entrenamiento

Una forma práctica de empezar es elegir una fuente de grasa de calidad en las comidas principales y ajustar la cantidad a tu objetivo. Por ejemplo, aceite de oliva en la comida, un puñado medido de frutos secos en la merienda y pescado azul en una de las cenas semanales.

La variedad también cuenta. Las semillas aportan una textura fácil de añadir al yogur, el aguacate funciona bien en bocadillos y ensaladas, y las sardinas ofrecen una opción económica frente a otros pescados. Para completar una alimentación enfocada en la recuperación, también puede resultarte útil conocer la relación entre bioflavonoides y regeneración.

Mi criterio final es bastante directo: mantén la grasa, mejora su calidad y colócala donde no estorbe a la digestión. Si entrenas con intensidad, no sacrifiques hidratos de carbono por miedo a engordar ni conviertas los alimentos saludables en barra libre; una dieta deportiva eficaz necesita equilibrio, cantidades realistas y constancia.

Este artículo tiene un carácter exclusivamente informativo y educativo. El material se ha elaborado con el apoyo de modernas herramientas analíticas y lingüísticas (IA). Antes de tomar una decisión, consulte a un experto.

Preguntas frecuentes

Prioriza el aceite de oliva virgen extra, los frutos secos, las semillas, el aguacate y el pescado azul. Como referencias prácticas, usa 10-15 ml de aceite, 20-30 g de frutos secos, 50-100 g de aguacate o 120-180 g de pescado azul.
Como orientación general, la grasa puede aportar entre el 20 y el 35 % de la energía diaria. En una dieta de 2.500 kcal, esto equivale aproximadamente a 56-97 g, contando el aceite, las salsas, los frutos secos, el queso, los huevos, el pescado y la grasa presente en los alimentos preparados.
Suele funcionar mejor una toma ligera y rica en hidratos, como un plátano, pan con mermelada o yogur. Conviene dejar para otro momento las raciones grandes de frutos secos o aguacate, porque la grasa puede ralentizar la digestión.
No. El salmón, la sardina, la caballa y el boquerón aportan EPA y DHA dentro de una alimentación variada, y una referencia razonable es tomar pescado azul dos veces por semana. Los suplementos pueden tener indicaciones concretas, pero no sustituyen a los alimentos reales y conviene consultar antes si tomas medicación o tienes una enfermedad diagnosticada.
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Autor Hugo Bravo
Hugo Bravo
Soy Hugo Bravo y mi camino en el mundo del fitness, la nutrición y el rendimiento deportivo suma ya 14 años de experiencia. Desde que descubrí la fascinación por cómo el cuerpo humano responde al entrenamiento y a una alimentación adecuada, me dediqué a profundizar en estos temas, buscando siempre la forma más clara de compartir lo que aprendo. Me apasiona desgranar la información compleja, contrastar fuentes y presentarte conceptos de manera accesible, para que puedas entender mejor cómo optimizar tu salud y tu desempeño, ya sea en el deporte o en tu día a día. Mi objetivo es ofrecerte contenidos rigurosos y actualizados que te aporten valor real.
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