Una carrera de 400 metros puede durar menos de un minuto, pero detrás de ella hay años de entrenamiento, adaptación y decisiones difíciles. La trayectoria de Valentina Petrillo, velocista italiana de atletismo paralímpico, permite entender mejor la clase T12, sus principales resultados y el debate que acompañó su participación en París 2024.
La historia de una velocista que abrió una nueva etapa en el atletismo paralímpico
- Especialidad en 100, 200 y 400 metros, con mayor protagonismo en las dos últimas pruebas.
- Clase T12, destinada a atletas con discapacidad visual.
- Dos bronces mundiales en 2023, en 200 y 400 metros.
- París 2024 fue su debut paralímpico y terminó en semifinales de ambas pruebas.
- Marcas personales de 25,69 segundos en 200 metros y 58,57 en 400 metros.

Quién es Valentina Petrillo y por qué su carrera es relevante
Petrillo es una atleta italiana especializada en pruebas de velocidad. Nació en 1973 y compite con una discapacidad visual relacionada con la enfermedad de Stargardt, una afección degenerativa que afecta progresivamente a la visión. Su categoría deportiva es la T12, dentro del atletismo paralímpico.
Su relación con el atletismo comenzó mucho antes de su reconocimiento internacional. De joven quedó impresionada por la victoria de Pietro Mennea en los 200 metros de los Juegos de Moscú 1980. Más adelante también practicó fútbol para ciegos y, entre 2015 y 2018, ganó 11 títulos nacionales en la categoría masculina antes de iniciar su transición de género.
En 2018 decidió vivir públicamente como mujer y adoptó el nombre con el que se identifica. Desde entonces, su carrera deportiva adquirió una dimensión que va más allá de los resultados. Para mí, lo más interesante de su historia no es solo el simbolismo, sino la combinación de experiencia competitiva, adaptación visual y constancia en una disciplina donde los detalles técnicos se miden en centésimas.
Qué significa competir en la clase T12
La clasificación T12 agrupa a atletas con discapacidad visual. La letra T identifica las pruebas de pista, mientras que el número indica el nivel y las características de la limitación visual. No se trata de una categoría basada en la edad ni en el nivel de forma física, sino en criterios médicos y funcionales establecidos por World Para Athletics.
Una particularidad importante es que los atletas T12 pueden competir con un guía vidente o sin él, dependiendo de sus necesidades. En las pruebas de velocidad, la coordinación resulta esencial, porque cualquier desajuste puede afectar la salida, la trayectoria en el carril o la llegada a meta.
Esta clase también ayuda a entender por qué no basta con comparar tiempos de forma superficial. Una atleta debe orientarse, mantener la técnica de carrera y reaccionar a los estímulos de la pista con una información visual reducida. En mi opinión, ahí está una de las mayores dificultades del atletismo paralímpico: la velocidad depende tanto del cuerpo como de la precisión sensorial.
Sus principales resultados y marcas en pista
El salto internacional de la velocista llegó en el Campeonato Mundial de Para Atletismo de París 2023. Allí consiguió dos medallas de bronce, una en los 200 metros T12 y otra en los 400 metros T12. Esos resultados le permitieron consolidarse entre las especialistas más competitivas de su categoría.
Su debut en unos Juegos Paralímpicos se produjo en París 2024. En los 400 metros terminó tercera en su semifinal, mientras que en los 200 metros también ocupó la tercera posición de su semifinal. En ambos casos quedó fuera de la final, pero su actuación tuvo una gran relevancia histórica al convertirse en la primera mujer trans en competir en unos Juegos Paralímpicos.
| Prueba | Marca personal | Resultado destacado |
|---|---|---|
| 100 metros | 12,58 s | Prueba de velocidad pura |
| 200 metros | 25,69 s | Bronce mundial en 2023 |
| 400 metros | 58,57 s | Bronce mundial en 2023 |
Las marcas aparecen registradas en el perfil de World Athletics. El dato más revelador es su rendimiento en 200 y 400 metros, dos distancias que exigen cualidades distintas. Los 200 metros premian la aceleración y la velocidad máxima, mientras que los 400 obligan a gestionar el esfuerzo y tolerar una fuerte acumulación de fatiga.
El debate sobre su participación en la categoría femenina
La presencia de Petrillo en las pruebas femeninas generó discusión antes de París 2024, especialmente después del Mundial de 2023. Parte del debate se relacionó con la competición frente a la atleta española Melani Bergés, que quedó fuera de la final de 400 metros T12 tras las semifinales.
La participación de la italiana se produjo bajo las normas aplicables de World Para Athletics para ese evento. Reducir la cuestión a una disputa personal entre atletas sería un error. Aquí se cruzan reglamentos deportivos, identidad de género, clasificación paralímpica y criterios de igualdad competitiva.
También conviene separar dos conversaciones. Una es si una deportista cumple los requisitos reglamentarios para competir. Otra es si esas normas deben revisarse en el futuro. Ambas pueden debatirse con rigor, pero no deberían convertirse en ataques personales ni borrar el trabajo de las atletas que compiten.
El Comité Paralímpico Italiano recoge que Petrillo comenzó a competir en categoría femenina en 2020 y que su clase deportiva es la T12. Ese dato ayuda a colocar la polémica en su sitio: no fue una aparición improvisada, sino el resultado de un proceso deportivo y administrativo dentro del sistema paralímpico.
Qué enseña su preparación a quienes practican atletismo
La historia de esta velocista también ofrece lecciones útiles para cualquier persona que entrene, tenga o no una discapacidad. La primera es que la especialización llega después de construir una base. Petrillo combinó fútbol para ciegos, velocidad y experiencia competitiva antes de alcanzar el máximo nivel internacional.
La segunda es que la técnica debe adaptarse al atleta. En un entrenamiento de velocidad no todo consiste en correr más rápido. La posición de la cabeza, la frecuencia de zancada, la salida de los bloques y la percepción del espacio deben trabajarse de forma individual. Para un atleta con discapacidad visual, además, la comunicación con el entrenador y el entorno seguro de la pista son determinantes.
- Trabajar la salida con repeticiones cortas de 10 a 30 metros.
- Separar velocidad y resistencia para no entrenar todos los días con fatiga máxima.
- Controlar la carga mediante tiempos, pulsaciones y percepción del esfuerzo.
- Priorizar la seguridad cuando la orientación visual sea limitada.
- Registrar la recuperación, especialmente después de sesiones de 200 y 400 metros.
El error más común que observo en corredores aficionados es copiar sesiones de atletas de élite sin tener su preparación. Una sesión de 6 repeticiones de 300 metros puede ser útil para una velocista entrenada, pero excesiva para alguien que todavía no domina la técnica. El principio aplicable a todos es sencillo: la progresión importa más que la dureza de una sesión aislada.
Lo que representa su legado en 2026
Hasta 2026, Petrillo sigue siendo una figura de referencia para hablar de inclusión, deporte paralímpico y visibilidad trans. Sin embargo, su legado no debería reducirse a una etiqueta. También es una atleta de 200 y 400 metros con resultados internacionales, marcas competitivas y una carrera construida durante muchos años.
Su caso recuerda que el atletismo paralímpico no es una versión secundaria del deporte. Tiene clasificaciones específicas, exigencias técnicas propias y reglamentos que intentan organizar realidades físicas muy diferentes. Entender esos elementos permite valorar mejor cada carrera y evita juicios basados únicamente en titulares.
La lección que me parece más útil es esta: una trayectoria deportiva se mide por los tiempos y las medallas, pero también por la capacidad de seguir compitiendo cuando el camino se vuelve incómodo. En ese equilibrio entre rendimiento, identidad y resistencia personal está la verdadera importancia de la historia de Petrillo.