Cuando se habla del gran saltador sueco de pértiga, casi siempre se trata de Armand “Mondo” Duplantis, el atleta que ha llevado esta prueba a una dimensión inédita. Su historia combina velocidad, fuerza explosiva, control corporal y una técnica muy afinada. Aquí explico quién es, qué ha conseguido, cómo salta tan alto y qué puede aprender cualquier atleta de su método.
La figura sueca que ha cambiado el salto con pértiga
- Armand Duplantis es el principal referente mundial de la pértiga masculina.
- Su récord mundial está en 6,31 metros, logrado en Uppsala en marzo de 2026.
- Ha ganado dos oros olímpicos, en Tokio 2021 y París 2024.
- Su rendimiento se apoya en velocidad, técnica, fuerza y coordinación, no solo en la potencia.
- La enseñanza más útil para aficionados es clara: la técnica debe progresar antes que la altura.

Quién es Mondo Duplantis y por qué representa a Suecia
Armand Duplantis nació en Estados Unidos en 1999, pero compite internacionalmente con la bandera de Suecia, el país de origen de su madre. Creció en una familia muy vinculada al atletismo. Su padre, Greg Duplantis, fue saltador de pértiga y también ha ejercido como entrenador, mientras que su madre, Helena, practicó pruebas combinadas.
Esta combinación explica parte de su precocidad, aunque no basta para entender su éxito. Duplantis empezó a familiarizarse con la pértiga desde niño y desarrolló una relación poco habitual con el gesto técnico. Yo destacaría sobre todo que aprendió a tratar la carrera, el apoyo y el despegue como una sola acción, no como movimientos separados.
Representar a Suecia también fue una decisión deportiva y personal. Allí encontró una estructura competitiva sólida y una identidad atlética con la que se sentía cómodo. El resultado ha sido una carrera internacional extraordinaria, aunque su lugar de nacimiento pueda generar confusión.
Sus récords y títulos más importantes
En marzo de 2026, el sueco elevó el récord mundial hasta 6,31 metros en Uppsala. Fue la decimoquinta vez que mejoró la plusmarca mundial, un dato que muestra algo más que regularidad: tiene la capacidad de seguir progresando incluso después de haber alcanzado alturas que parecían inalcanzables.
| Logro | Dato destacado |
|---|---|
| Récord mundial | 6,31 metros en 2026 |
| Juegos Olímpicos | Oro en Tokio 2021 y París 2024 |
| Campeonatos del mundo al aire libre | Campeón en 2022, 2023 y 2025 |
| Récord olímpico en París | 6,25 metros |
Según World Athletics, Duplantis figura como campeón olímpico, campeón mundial y actual plusmarquista de la especialidad. En París superó los 6,25 metros, una marca que le dio el oro y confirmó que no depende de una única competición perfecta para dominar.
El número 6,31 puede parecer una simple cifra, pero en la pértiga cada centímetro exige una combinación muy precisa de velocidad, rigidez corporal y colocación de la pértiga. Por eso sus récords son difíciles de comparar con una mejora convencional de marca.
Qué hace diferente a su técnica
El salto con pértiga comienza mucho antes de abandonar el suelo. El atleta necesita llegar a la zona de batida con una carrera rápida y controlada, colocar la pértiga en el cajetín y transformar esa velocidad horizontal en elevación vertical.
Una carrera rápida, pero no desordenada
Duplantis alcanza una velocidad de carrera excepcional y mantiene una postura estable durante los últimos apoyos. La clave no consiste en correr sin control, sino en llegar al despegue con el cuerpo preparado para transferir energía a la pértiga. La velocidad solo sirve si llega bien organizada a la batida.
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El cuerpo se invierte en el momento adecuado
Después del apoyo, la pértiga se dobla y almacena energía. El atleta debe mantenerse largo, elevar las piernas y colocar el cuerpo boca abajo antes de extenderse hacia arriba. En esta fase, el término “inversión” describe precisamente el paso de una posición horizontal a otra en la que las piernas quedan por encima de la cabeza.
Lo que más impresiona de Duplantis no es únicamente la altura que alcanza, sino la limpieza de sus movimientos. Apenas desperdicia energía en gestos laterales. Mi lectura es que su ventaja nace de una cadena técnica muy eficiente, desde el último paso hasta la caída sobre la colchoneta.
Qué hay detrás de su preparación física
Un especialista de este nivel no entrena solo saltos. Su preparación combina velocidad de sprint, fuerza explosiva, estabilidad del tronco, movilidad de hombros y coordinación aérea. También necesita tolerar fuerzas elevadas en la batida y controlar el cuerpo durante la fase de vuelo.
- Sprints cortos para mejorar la aceleración y la velocidad de aproximación.
- Saltos y multisaltos para desarrollar reactividad en tobillos y piernas.
- Fuerza relativa, es decir, mucha fuerza en relación con el peso corporal.
- Trabajo gimnástico para dominar la inversión y la extensión.
- Movilidad y estabilidad en hombros, cadera y zona media.
Hay un error frecuente entre quienes observan sus vídeos. Ven la pértiga doblarse y creen que el material produce todo el salto. No es así. La pértiga devuelve energía, pero solo después de recibirla de una carrera y una batida técnicamente correctas.
Tampoco recomendaría copiar sus ejercicios o utilizar una pértiga similar sin supervisión. La longitud, el peso y la dureza del material deben ajustarse al nivel, la velocidad y la experiencia del atleta. Una elección demasiado ambiciosa aumenta el riesgo de perder el control en el cajetín o durante la caída.
Qué puede aprender un atleta aficionado
La primera lección es que la altura no debe ser el objetivo inicial. Para un principiante, resulta más útil aprender una carrera constante, una colocación segura de las manos y una batida equilibrada. Saltar más alto con una técnica deficiente suele crear malos hábitos y limita la progresión.
Yo organizaría la evolución en cuatro etapas. Primero, carrera y ritmo sin pértiga. Después, ejercicios de apoyo con una pértiga corta y flexible. Más adelante, inversiones parciales sobre una colchoneta amplia. Solo cuando el movimiento sea repetible tendría sentido aumentar la longitud o la dureza del material.
La seguridad no admite atajos. Hay que entrenar con un entrenador especializado, revisar que la pértiga no tenga grietas, utilizar una zona de caída homologada y evitar cualquier práctica en solitario. También conviene reservar tiempo para calentar hombros, muñecas, cadera y tobillos, zonas que reciben una carga considerable.
La nutrición ayuda, pero no convierte por sí sola a nadie en pertiguista. Para entrenar bien hacen falta suficiente energía, proteínas repartidas durante el día, hidratación y descanso. En mi experiencia, muchos atletas buscan suplementos antes de resolver lo básico, como dormir poco o llegar a la pista sin haber comido adecuadamente.
Por qué su dominio no significa que la prueba sea sencilla
Duplantis ha hecho que el salto con pértiga parezca fluido, casi natural. Sin embargo, detrás de cada intento hay una prueba con muchas variables: viento, velocidad de la pista, rigidez de la pértiga, colocación del cajetín, fatiga y confianza en la carrera.
Incluso un campeón puede fallar tres veces en una misma altura. Esa es una de las particularidades de la competición. No gana necesariamente quien salta más alto en un entrenamiento, sino quien mantiene la técnica cuando la presión, el público y el cansancio alteran la ejecución.
RTVE describió a Duplantis como el gran dominador actual de la disciplina, una valoración comprensible por sus títulos y sus récords. Aun así, conviene separar el espectáculo de la práctica: sus marcas son excepcionales y no deben utilizarse como referencia inmediata para valorar el progreso de un atleta joven.
La mejor referencia para entender la pértiga moderna
El saltador sueco representa una evolución completa del atleta de pértiga. Corre como un velocista, despega con la precisión de un especialista en saltos y controla el cuerpo con recursos propios de la gimnasia. Su éxito demuestra que la técnica convierte la fuerza y la velocidad en altura.
Para quien practica atletismo, la conclusión es práctica. No hay que perseguir la cifra de Duplantis, sino estudiar sus principios: carrera estable, batida activa, cuerpo compacto, uso inteligente del material y paciencia para progresar. En esta prueba, mejorar unos pocos centímetros con seguridad vale mucho más que arriesgarse a saltar demasiado pronto.