La historia de Salma Paralluelo demuestra que el atletismo puede formar a una deportista incluso cuando el camino termina en otro deporte. En este artículo repaso su trayectoria en la pista, sus principales marcas, la especialidad en la que más destacó y las razones por las que decidió centrarse en el fútbol.
Una velocista de élite que llevó su explosividad al fútbol
- Especialidades: 400 metros y 400 metros vallas.
- Mejor marca en 400 m vallas: 57,36 segundos en 2020.
- Mejor marca en 400 m: 53,70 segundos al aire libre.
- Logro precoz: ganó una medalla absoluta española con solo 15 años.
- Decisión deportiva: desde 2022 se centró en el fútbol profesional.

La atleta que competía entre la velocidad y las vallas
Antes de convertirse en una de las futbolistas más explosivas de España, la zaragozana construyó una carrera muy prometedora en el atletismo. Sus pruebas principales eran los 400 metros lisos y los 400 metros vallas, dos disciplinas que exigen velocidad, resistencia y una técnica muy precisa.
La diferencia entre ambas pruebas es importante. En los 400 metros lisos, la atleta debe mantener una velocidad elevada durante una vuelta completa a la pista. En los 400 metros vallas, además, tiene que distribuir el esfuerzo entre diez obstáculos, ajustar la zancada y conservar el ritmo después de cada salto. A mi juicio, ahí estaba una de las grandes virtudes de Paralluelo: combinaba una aceleración natural con una capacidad poco habitual para sostener el esfuerzo.
Comenzó vinculada al atletismo en Zaragoza y pasó por clubes como Atletismo San José, Scorpio 71 y Playas de Castellón. Durante varios años compaginó los entrenamientos con el fútbol, una situación exigente porque ambos deportes requieren mucha carga física y una planificación cuidadosa.
Sus marcas explican por qué era una promesa excepcional
Las cifras permiten entender mejor el nivel que alcanzó siendo todavía adolescente. World Athletics registra sus mejores resultados en pruebas de velocidad y vallas, con marcas que la situaban entre las jóvenes españolas más destacadas de su generación.
| Prueba | Marca | Año | Qué representa |
|---|---|---|---|
| 400 metros vallas | 57,36 s | 2020 | Récord español sub-18 registrado por World Athletics |
| 400 metros al aire libre | 53,70 s | 2020 | Mejor marca personal |
| 400 metros en pista cubierta | 53,83 s | 2019 | Marca de referencia nacional en categorías inferiores |
| Relevo 4 x 400 metros | 3:32,72 | 2019 | Mejor registro personal en relevos |
Uno de sus momentos más llamativos llegó en el Campeonato de España en pista cubierta de 2019. Con 15 años, logró el bronce en los 400 metros de la categoría absoluta con 53,83 segundos. No se trataba solo de una buena marca juvenil: competir y subir al podio frente a atletas adultas mostró que su desarrollo estaba muy adelantado.
En 2020 consiguió 57,36 segundos en los 400 metros vallas. La marca tiene todavía más valor porque la prueba combina velocidad, coordinación y resistencia específica. No basta con correr rápido; hay que llegar a cada valla con el patrón de pasos adecuado. Un pequeño error técnico puede costar varias décimas.
Qué aportó el atletismo a su rendimiento futbolístico
Cuando una atleta pasa de una pista individual a un deporte colectivo, no conserva automáticamente todas sus ventajas. Tiene que aprender a frenar, cambiar de dirección, interpretar espacios y tomar decisiones con rivales alrededor. Aun así, la base atlética de Paralluelo se reconoce en su forma de jugar.
Su entrenamiento en velocidad desarrolló una aceleración poderosa, especialmente útil para atacar espacios en pocos metros. Los 400 metros, por su parte, también enseñan a tolerar el esfuerzo intenso y a repetir esfuerzos cuando las piernas ya están cargadas.
Las vallas aportan otro aprendizaje menos evidente. Para superarlas, la atleta debe coordinar brazos, cadera, apoyo y ritmo. Esa coordinación puede trasladarse al fútbol en acciones como conducir en carrera, proteger el balón a alta velocidad o cambiar de trayectoria sin perder equilibrio.
Yo evitaría, eso sí, simplificar su éxito diciendo que “solo” se debe a que era rápida. La velocidad ayuda, pero su rendimiento también depende de la técnica de carrera, la fuerza, la movilidad, la lectura del juego y la capacidad para recuperarse entre esfuerzos.
Por qué dejó la pista para centrarse en el fútbol
Durante una etapa intentó mantener las dos carreras abiertas. El problema no era la falta de talento, sino el volumen de trabajo. El atletismo exige sesiones específicas de pista, fuerza y técnica, mientras que el fútbol añade entrenamientos tácticos, partidos, desplazamientos y contacto físico.
En 2022 decidió concentrarse en el fútbol profesional. La elección fue lógica desde el punto de vista de la planificación: competir al máximo nivel en dos deportes habría aumentado la fatiga y reducido el tiempo disponible para recuperarse. Además, sus progresos con el balón y su llegada a la selección española indicaban que tenía una oportunidad real de construir una carrera extraordinaria.
La decisión no borra su trayectoria atlética. Sus registros siguen siendo una referencia de lo que puede alcanzar una deportista joven cuando combina talento, constancia y una preparación bien dirigida. También conviene aclarar que sus marcas de pista pertenecen a una etapa anterior y no deben confundirse con una actividad competitiva regular en atletismo durante 2026.
Lo que pueden aprender los atletas jóvenes de su caso
La primera lección es que practicar dos deportes durante la adolescencia puede aportar recursos muy valiosos. El fútbol mejora la percepción, la agilidad y la toma de decisiones, mientras que el atletismo ayuda a construir una base sólida de velocidad y coordinación. Esta combinación puede ser beneficiosa siempre que la carga esté controlada.
La segunda es que el talento necesita una dirección. Un joven deportista no debería copiar exactamente el calendario de una atleta profesional. Antes de aumentar sesiones o competir cada fin de semana, conviene valorar la edad, el descanso, la preparación de fuerza y el riesgo de lesión con entrenadores cualificados.
También me parece importante entender que cambiar de deporte no significa empezar desde cero. La experiencia de Carolina Robles muestra cómo una atleta puede trasladar capacidades de una especialidad a otra, aunque cada transición exige adaptar la técnica y aceptar un periodo de aprendizaje.
En las pruebas de 400 metros vallas, además, la técnica tiene un peso enorme. La progresión de atletas como Femke Bol recuerda que la velocidad pura debe acompañarse de ritmo, economía de carrera y control del esfuerzo. Esa es una referencia útil para quien quiera entrenar con seriedad y no limitarse a correr más rápido en cada sesión.
La pista sigue siendo parte de su identidad deportiva
La carrera atlética de Paralluelo fue breve, pero suficientemente intensa para dejar marcas, títulos juveniles y una huella clara en el deporte español. Sus resultados en 400 metros y 400 metros vallas explican la potencia que después llevó al fútbol, aunque no cuentan por sí solos toda la historia.
Para mí, su caso representa algo más interesante que una simple comparación entre dos disciplinas. Enseña que una buena formación deportiva puede abrir caminos distintos y que elegir uno de ellos no invalida el trabajo realizado en el anterior. La pista fue el origen de su velocidad, su resistencia y su disciplina competitiva, capacidades que todavía definen a la deportista que vemos hoy.