Ver a Armand Duplantis elevar el listón por encima de los seis metros ya no sorprende, pero cada centímetro nuevo sigue teniendo un peso histórico. Su récord vigente es de 6,31 metros, una marca que permite entender hasta dónde ha llevado el salto con pértiga y qué hay detrás de su dominio técnico. También conviene distinguir entre sus registros en pista cubierta y al aire libre, porque no significan exactamente lo mismo.
La cifra que explica el dominio de Duplantis en la pértiga
- 6,31 metros es el récord mundial vigente, logrado en Uppsala el 12 de marzo de 2026.
- Duplantis ha batido el récord mundial 15 veces desde 2020.
- Su mejor registro al aire libre es de 6,30 metros, conseguido en Tokio en 2025.
- La progresión completa va desde 6,17 hasta 6,31 metros.
- La diferencia no depende solo de la fuerza, sino de la velocidad, la técnica y el control del salto.

Qué récord tiene actualmente Armand Duplantis
La marca más alta de Duplantis es de 6,31 m. La consiguió en el Mondo Classic de Uppsala, en Suecia, el 12 de marzo de 2026, superando por un centímetro el registro de 6,30 m que había establecido en los Mundiales de Tokio.
El salto llegó en su primer intento sobre esa altura, después de superar 5,65, 5,90 y 6,08 metros sin derribos. Ese detalle importa porque demuestra que el récord no fue una apuesta desesperada al final del concurso, sino la consecuencia de una actuación muy limpia y controlada.
En Budapest 2026 intentó elevar el listón hasta 6,32 m, pero no logró superar esa altura. Por tanto, el récord mundial continúa en 6,31 m. La mejor marca al aire libre sigue siendo de 6,30 m, mientras que el registro absoluto incluye también las competiciones bajo techo.
La progresión completa de sus récords mundiales
Duplantis no llegó a la cima con un único salto extraordinario. Desde 2020 ha ido mejorando el récord en pequeñas cantidades, casi siempre con incrementos de un centímetro. Esta estrategia le permite competir por la victoria y, cuando las condiciones son adecuadas, buscar una nueva plusmarca sin gastar más energía de la necesaria.
| Marca | Lugar | Fecha | Condición |
|---|---|---|---|
| 6,17 m | Toruń | 8 de febrero de 2020 | Pista cubierta |
| 6,18 m | Glasgow | 15 de febrero de 2020 | Pista cubierta |
| 6,19 m | Belgrado | 20 de marzo de 2022 | Pista cubierta |
| 6,20 m | Belgrado | 20 de marzo de 2022 | Pista cubierta |
| 6,21 m | Eugene | 24 de julio de 2022 | Al aire libre |
| 6,22 m | Clermont-Ferrand | 25 de febrero de 2023 | Pista cubierta |
| 6,23 m | Eugene | 17 de septiembre de 2023 | Al aire libre |
| 6,24 m | Xiamen | 20 de abril de 2024 | Al aire libre |
| 6,25 m | París | 5 de agosto de 2024 | Juegos Olímpicos |
| 6,26 m | Chorzów | 25 de agosto de 2024 | Al aire libre |
| 6,27 m | Clermont-Ferrand | 28 de febrero de 2025 | Pista cubierta |
| 6,28 m | Estocolmo | 15 de junio de 2025 | Al aire libre |
| 6,29 m | Budapest | 12 de agosto de 2025 | Al aire libre |
| 6,30 m | Tokio | 15 de septiembre de 2025 | Campeonato del Mundo |
| 6,31 m | Uppsala | 12 de marzo de 2026 | Pista cubierta |
La secuencia deja una conclusión muy clara: ha añadido 14 centímetros al récord desde su primera plusmarca. En el salto con pértiga, donde un centímetro puede exigir meses de ajustes, esa diferencia representa una ventaja enorme sobre cualquier generación anterior.
Por qué 6,31 metros es una barbaridad técnica
El salto con pértiga combina carrera, velocidad, fuerza explosiva, coordinación y valor. El atleta debe llegar al cajetín con mucha velocidad, clavar la pértiga en el momento exacto, transformar esa carrera horizontal en impulso vertical y controlar el cuerpo mientras gira sobre el listón.
Lo que más me llama la atención del caso de Duplantis es que no parece depender de un solo recurso. Tiene una carrera muy rápida, una batida precisa y una fase aérea extraordinariamente eficiente. La batida es el instante en el que el atleta despega y carga la pértiga; si llega tarde, frena la carrera, y si llega demasiado pronto, pierde altura.
La velocidad es el motor del salto
Muchos aficionados interpretan la pértiga como una prueba de fuerza de brazos, pero esa lectura se queda corta. La pértiga almacena parte de la energía generada durante la carrera y la devuelve cuando se endereza. Por eso, una carrera rápida y bien controlada suele aportar más que intentar saltar con una pértiga excesivamente rígida.
Duplantis también destaca por su capacidad para mantener la velocidad en los últimos apoyos. Ahí es donde muchos atletas se tensan, acortan la zancada o pierden posición. En su caso, la transición hacia el despegue mantiene una fluidez poco habitual.
Lee también: Sifan Hassan, la atleta que une 1500 metros y maratón
La precisión decide los centímetros finales
Por encima de seis metros, ya no basta con ejecutar una técnica correcta. Hay que colocar cada segmento corporal en el momento adecuado y pasar el listón con el mínimo margen posible. El sueco consigue una fase de extensión muy alta y espera hasta el último instante para girar y franquear la barra.
También influye su capacidad para competir sin precipitarse. En varias de sus plusmarcas ha esperado hasta tener asegurada la victoria antes de pedir una altura superior. Esa gestión reduce riesgos y le permite reservar energía para el intento decisivo.
Récord en pista cubierta y récord al aire libre
La marca de 6,31 m se logró bajo techo, pero no debe interpretarse como un registro menor. En la actualidad, World Athletics reconoce las marcas de pista cubierta dentro de la progresión oficial del récord mundial, siempre que cumplan las condiciones reglamentarias.
La diferencia principal está en el entorno. En una instalación cubierta suele haber menos viento y una superficie más estable, mientras que al aire libre el atleta debe adaptarse a la temperatura, las ráfagas y la orientación de la pista. Por eso, el dato de 6,30 m en Tokio tiene un valor especial, ya que fue conseguido en un gran campeonato y al aire libre.
Para entender mejor el tamaño del logro, basta compararlo con la historia reciente de la prueba. El récord de Sergey Bubka era de 6,14 m al aire libre y el de Renaud Lavillenie llegó a 6,16 m en pista cubierta. Duplantis ha colocado el listón más de 15 centímetros por encima de aquella referencia exterior.
Qué puede aprender un atleta de su método
Copiar el entrenamiento o el material de Duplantis sería un error. Su rendimiento responde a unas condiciones físicas, técnicas y competitivas excepcionales. Para un atleta popular o un joven especialista, la lección útil está en el proceso, no en intentar imitar directamente una altura de élite.
- Priorizar la carrera antes de aumentar la rigidez de la pértiga.
- Trabajar la batida con ejercicios técnicos y no solo con pesas.
- Medir la regularidad de los saltos, no únicamente el mejor intento.
- Introducir fuerza explosiva, movilidad de hombros y estabilidad del tronco.
- Respetar la recuperación, porque la pértiga castiga tobillos, espalda y hombros.
En mi opinión, el error más común es pensar que un saltador mejora solo cuando utiliza una pértiga más dura. La progresión real suele exigir primero más velocidad útil y mejor coordinación. Si la técnica todavía se desordena, aumentar la rigidez solo multiplica el riesgo de perder el control.
El rendimiento de alto nivel también se entiende mejor cuando se observa el atletismo como un conjunto. La precisión y la constancia que exige la pértiga tienen su equivalente en pruebas de resistencia como los 3.000 metros obstáculos, donde la economía de movimiento y la gestión del esfuerzo también separan a los mejores del resto.
El próximo centímetro será otra historia
El récord de Duplantis ya no se mide solo por la cifra final, sino por la frecuencia con la que consigue acercarse a una barrera que parecía inalcanzable. Ha convertido cada centímetro en un acontecimiento y, al mismo tiempo, ha obligado a sus rivales a elevar su propio nivel.
Para quienes siguen el atletismo en España, sus grandes actuaciones son también una buena puerta de entrada a los campeonatos internacionales. Una guía sobre las claves del Mundial de Atletismo ayuda a situar sus récords dentro de la competición global, donde el contexto, el escenario y la presión importan tanto como la marca.
Hoy la referencia es 6,31 metros, pero la parte más interesante no es adivinar cuándo llegará el 6,32. Es observar cómo Duplantis sigue perfeccionando una cadena de detalles diminutos que, juntos, le permiten saltar más alto que nadie en la historia de la pértiga.